Severos desmanes llevaron al cabo los jóvenes ahora denominados como “reggaetoneros”, por el hecho de haber concurrido a una inexistente fiesta
07:02 PM 19/07/2012
Severos desmanes llevaron al cabo los jóvenes ahora denominados como “reggaetoneros”, por el hecho de haber concurrido a una inexistente fiesta en la zona norte de la colonia Roma en la Ciudad de México. Evidentemente el sobrenombre no tiene necesariamente que ver con el “reggaeton” como género musical, por más deleznable que a muchos nos parezca.
El problema de la violencia de estos jóvenes debe entenderse desde el fondo y no sólo en la forma, lo más sencillo sería acusarlos de inadaptados, holgazanes, chavos sin oficio ni beneficio y culpar también a sus padres por no educarles en el camino del bien. También es recurrente culpar al sistema educativo nacional –con relativa justicia—por no tener la capacidad de inducir por el buen camino a este sector de la juventud.
Ahora bien, debemos ver más allá de la forma, debemos adentrarnos en el fondo. Estas reacciones virulentas obedecen nos guste o no, a una inconformidad social que se refleja en este caso, en un grupo de jóvenes. En ningún momento ni bajo ninguna circunstancia buscamos justificar los hechos delictivos, deben castigarse con todo el rigor de la ley.
Severos desmanes llevaron al cabo los jóvenes ahora denominados como “reggaetoneros”, por el hecho de haber concurrido a una inexistente fiesta en la zona norte de la colonia Roma en la Ciudad de México. Evidentemente el sobrenombre no tiene necesariamente que ver con el “reggaeton” como género musical, por más deleznable que a muchos nos parezca.
El problema de la violencia de estos jóvenes debe entenderse desde el fondo y no sólo en la forma, lo más sencillo sería acusarlos de inadaptados, holgazanes, chavos sin oficio ni beneficio y culpar también a sus padres por no educarles en el camino del bien. También es recurrente culpar al sistema educativo nacional –con relativa justicia—por no tener la capacidad de inducir por el buen camino a este sector de la juventud.
Ahora bien, debemos ver más allá de la forma, debemos adentrarnos en el fondo. Estas reacciones virulentas obedecen nos guste o no, a una inconformidad social que se refleja en este caso, en un grupo de jóvenes. En ningún momento ni bajo ninguna circunstancia buscamos justificar los hechos delictivos, deben castigarse con todo el rigor de la ley.
El diputado por el Distrito XIX con sede en Tacámbaro, Vicente Gómez Núñez, presentó una iniciativa para reformar y adicionar diversas disposiciones a la Ley de Educación del Estado de Michoacán.