Me parece acertada la decisión del presidente Enrique Peña entorno al no reunirse con el opositor venezolano Henrique Capriles en el viaje que al parecer, tiene este programado a México.
07:03 PM 19/06/2013
Me parece acertada la decisión del presidente Enrique Peña entorno al no reunirse con el opositor venezolano Henrique Capriles en el viaje que al parecer, tiene este programado a México.
El no recibirlo no obedece a su carácter de opositor, sino al contexto en el que Venezuela se encuentra en este momento.
Con sorpresa en las redes sociales leímos a un gran sector de venezolanos radicados en México indignados por el anuncio de Enrique Peña Nieto, sin embargo quizás dentro de la inmensa polarización que se vive en Venezuela, no alcanzan a observar la política que tradicionalmente México ha tenido hacia los demás países no solo de América Latina sino del mundo en general.
Basta con revisar la Doctrina Estrada, donde México reconoce estados y no personas para entender por qué nuestro país no pude ni debe inmiscuirse en asuntos internos de otro.
En Venezuela el fenómeno es complejo, una elección cerrada que al día de hoy no deja claro a los propios venezolanos si el ganador fue Maduro o Capriles, la soberbia del gobierno en turno y una crisis económica que lleva a aquel país directo al abismo, eso es una realidad, sin embargo, son las propias leyes venezolanas las que llevaron a Nicolás Maduro a ostentar el cargo de presidente constitucional de aquel país y, no es responsable que otro estado no lo reconozca así.
El problema postelectoral entre Maduro y Capriles se debe resolver dentro y no fuera de Venezuela, un tercer país no debe intervenir en ello porque significaría el violar el principio universal de la libre autodeterminación de los pueblos.
Ahora bien, ¿en qué casos otro país como México puede protestar de forma abierta?, simplemente cuando se rompe el orden constitucional, como fue el caso del golpe contra el ex presidente Zelaya en Honduras (en aquel momento México se manifestó por el restablecimiento del orden constitucional y no reconoció al gobierno de facto hasta después de la elección), otro caso fue el golpe de estado del año 2002 en Venezuela, entonces el gobierno mexicano tampoco reconoció al gobierno de facto encabezado por Pedro Carmona Estanga y se manifestó por el restablecimiento del orden constitucional en Venezuela.
No se trata de coincidencias ideológicas, tampoco de evaluar la buena o mala gestión de los gobiernos en otros países, simplemente cada nación pone sus reglas, cada país promulga su constitución y mientras no se rompa ese orden, ni México ni país alguno debe intervenir en la política interna de otro.
El hecho que Peña Nieto recibiera a Capriles Radonski en México sería una clara intervención en la política interna de Venezuela dado el conflicto que existe en aquel país.
Muy bien por la decisión de Peña Nieto, podemos opinar y manifestar libremente nuestras ideas con relación a Maduro o cualquier otro presidente o régimen Latinoamericano, pero nuestro gobierno no puede bajo ninguna circunstancia jugarle al juez del mundo, como siempre suele hacerlo nuestro vecino del norte, los Estados Unidos de América.
JOSÉ ANTONIO LÓPEZ SOSA
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En representación de la rectora Yarabí Ávila, el coordinador de la Investigación Científica, Jaime Espino, resaltó el trabajo desarrollado en la dependencia.
El ejercicio se realizará el 20 de marzo en el Congreso del Estado, con la participación de personas con discapacidad de distintas regiones de Michoacán.