Ahora que vuelve a estar en boga el tema de la reforma electoral, bueno es refrescar la memoria y recordar que la irrupción democrática de los últimos tiempos tuvo lugar en 1986 – 87 con el surgimiento de la Corriente Democrática.
03:17 PM 19/01/2026
Del Dedazo a
la Democracia
Arturo Hernández Tovar
Morelia, Mich./Ahora que vuelve a estar en boga el tema de la reforma electoral, bueno es refrescar la memoria y recordar que la irrupción democrática de los últimos tiempos tuvo lugar en 1986 – 87 con el surgimiento de la Corriente Democrática encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, la maestra Ifigenia Martínez y otros pocos que al interior del PRI planteaban la eliminación del dedazo y abrir el partido al juego democrático para elegir a quien sería el candidato presidencial.
El PRI no mostró apertura alguna, sino por el contrario, asumió cerrazón y pronto echó de sus filas a los demandantes de democracia.
Desde luego antecedieron otras movilizaciones como la de los ferrocarrileros y los médicos, así como la matanza del 68 que calaron en la conciencia de los mexicanos para sacudirse la opresión de un sistema político que, si bien se nutrió de la Revolución Mexicana, se corrompió y pudrió al alejarse del pueblo, haciéndolo víctima de explotación y saqueo en beneficio de las castas privilegiadas.
La movilización levantada por Cuauhtémoc Cárdenas, a pesar de que le robaron la elección presidencial del 88, abrió la brecha a la democracia y se dieron avances en materia electoral; pero los poderosos y verdaderos mandantes persistieron en sus maniobras fraudulentas para tener el control político y con ello la defensa de sus grandes intereses y privilegios.
Y hoy que el poder del pueblo mediante la fuerza del voto mayoritario se ha instalado como gobierno, como gobierno llamado de la Cuarta Transformación, lo exigible es que la democracia se profundice y se ensanche en todos los sectores sociales y rincones de México, para que como se anhelaba desde aquellos años de lucha fragorosa que tantas vidas costó, sea estilo cotidiano de vida, no solo para decidir sobre los medianos y grandes problemas del país, sino aun los aparentemente pequeños de las bases sociales e incluso desde la escuela misma, donde debe estar el aprendizaje temprano y duradero.
Ello requiere por supuesto que las instituciones electorales, federales, estatales, distritales, municipales y demás, tengan vida activa permanente y no limitada a épocas comiciales para elegir gobernantes – cada 3 o 6 años -, sino que desplieguen enseñanza y práctica de la democracia en las escuelas desde los niveles básicos y con especial énfasis en las de nivel medio y superior, donde se ubican los ciudadanos en ciernes.
Si en efecto la democracia se consolida y pasa de ser un ideal a práctica cotidiana, tendremos no solo un escudo seguro contra amenazas externas, sino un instrumento que armonice la convivencia social, pues ello supone respeto e inclusión de las minorías, al tiempo de cerrarle el paso a tentaciones dictatoriales.
Veremos si en la reforma electoral que se aproxima, la presidenta Claudia Sheinbaum y los legisladores son capaces de interpretar el anhelo democrático que los llevó al poder gubernamental, o se detienen en simulaciones o arreglijos de candidaturas que a la postre resultan ser lastre para el avance; para la transformación verdadera de la vida política nacional.