Actualmente me encuentro visitando diversas escuelas en el país, para realizar una
verdadera evaluación a los y las niñas en salud mental, y los hallazgos son
estremecedores: viven realidades dolorosas, como Melissa, una niña de 10 años que
con valentía y ante todos sus compañeros, me soltó que ella sabía bien lo que es la
depresión, cuando su madre murió hace 4 años y ella aún no sabe cómo salir
adelante.
O Hector de 12 años, que llegó a la secundaria sin saber leer ni escribir, con
manchas en la cara por desnutrición, con el semblante de la tristeza del abandono
por sus figuras de autoridad que lo atacan.
Saúl lamentablemente se quedó huérfano cuando cursaba la secundaria, el crimen
organizado desapareció a su papá, a partir de entonces, él prometió venganza, sin
saber que tal promesa lo llevaría a él también a la tumba.
La niñez y la juventud son presa no únicamente de la delincuencia organizada, que a
través del consumo de drogas están enganchando a ese sector poblacional por
miles, sino que se encuentran atravesando una seria crisis de salud mental que no
tiene atención en las ciudades y en los pueblos.
Cada vez es más común que niños pequeños experimenten abusos psicológicos y
violencia intrafamiliar, que irremediablemente deja en ellos sintomas que se
aprecian como ansiedad y depresión, y que no se confunden con otros procesos de
abandono parental, como el uso de celulares y demás.
Algunas de las enseñanzas que he obtenido al visitar a las escuelas son las
siguientes:
1. El gobierno federal y de los estados, especialmente la SEP, viene simulando
programas de atención psicológica en las escuelas, cuando no han hecho
nada, y a lo más que han llegado es a delegar esa función a los maestros, que
desconocen qué hacer, y en caso de hacer una detección, no saben qué
sigue, dejando la herida abierta.
2. Las y los niños son seres humanos pensantes y saben bien lo que quieren y lo
que no quieren, y tienen claro que los abusos de sus padres no se quedan en
el abandono, sino que tienen una huella que puede durar decenas de años,
guardada en un espacio de su corazón y de su mente.
3. Mientras los políticos sigan robándose el presupuesto, no va a haber
atención posible para esos niños; ni hablar de los que no van a la escuela,
que tienen menos posibilidades de ser detectados en sus problemas.
4. Sí se puede lograr detectar los problemas de salud mental en las escuelas,
sólo requerimos un gobierno que sepa leer y nos contacte: los resultados son
tangibles, reales e inmediatos, por experiencia les decimos.
De acuerdo con el Inegi, en el 36 % de los hogares con jóvenes de 12 a 29 años, se
presenta la ausencia de al menos una figura parental, principalmente debido a la
separación de los padres, seguido del fallecimiento de al menos uno de ellos.
Miles de padres son una aberración al desconocer el daño que le hacen a sus hijos
al ponerlos en medio de sus bastardas peleas maritales o “amorosas”
, la llamada
violencia vicaria. Bien valdría la pena que las autoridades de justicia les hicieran ver
que una condición, la primera de sus divorcios malhechos, es salvaguardar el interés
superior de la niñez.
La Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia
(ECOPRED), muestra una realidad aún más dolorosa y directa de este problema: el
13 % de los jóvenes han experimentado algún tipo de violencia física o psicológica
al ser reprendidos por sus padres. Se estima que 71 % de los jóvenes de 12 a 29
años cuenta con amigos involucrados en al menos un factor de riesgo individual (los
que aumentan o disminuyen la probabilidad de que la misma sea víctima de
violencia, explotación o abuso).
¿Qué nos queda, cuando instituciones como el DIF se han convertido en brazos
políticos del gobierno para comprar votantes, y no se tienen los cuidados urgentes
para la niñez, como antes se pensó?
Miles de padres se encuentran violentando impunemente a niñas y niños, con
notarias afectaciones en su proyecto de vida (económicas, psicológicas, físicas) y
se requiere detener esa barbarie.
Causas y azares…
Las recientes develaciones de abusos de políticos con joyas, viajes o bienes
muebles e inmuebles, para la oposición debería de ser encauzado en
procesos penales, de lo contrario, van a seguir quedando como unos payasos
resentidos.
Que la titular de la secretaria de Educación de Michoacán diga que tiene
maestría y doctorado, y no sea verdad, viene a impactar duramente el
discurso de “no mentir” del gobernador, donde queda como hipocresía, y otro
delito más a la cuenta de nuestra podrida clase política.
Si la derecha quiere presentar a un delincuente fiscal y usurero como su
nuevo estandarte de lucha política, estamos en una guerra ya no del gato y el
ratón, sino entre ratas que se atacan entre ellas (de todos los colores).
Hasta la próxima, que la niñez es un estado de liviano presente.
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La reconocida periodista, escritora y experta en políticas públicas de Igualdad dictó la conferencia “El feminismo hoy: entre los derechos conquistados y las resistencias pertinentes”.