A través de la pluma de Mauricio Olivares-Méndez y un servidor, nos acercamos a
usted, amable lector, para reflexionar en torno a la fortuna de ofrecer acogida a las y
los migrantes.
La salud mental es una apuesta por el bienestar colectivo y la interconectividad. Por
eso, con el decidido trabajo de cientos de psicólogas y psicólogos que hacemos la
Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario, formamos parte de la
Red Intersectorial para la Integración de Personas en Movilidad de Querétaro
(RIIPMQ), donde buscamos visibilizar la necesidad de la inclusión, de la riqueza en la
diversidad y de la necesidad de hacer conciencia de lo que cada uno de nosotros
debemos hacer, para conformar una mejor sociedad.
Del 12 al 21 de septiembre, comunidades de todo el mundo nos unimos en la
Semana de Bienvenida, una iniciativa que desde 2012 invita a reflexionar sobre algo
fundamental: las sociedades más prósperas y resilientes son aquellas que abrazan
la diversidad como una fortaleza, no como una amenaza.
En muchas ciudades del planeta somos testigos a diario de los flujos humanos que
caracterizan nuestro tiempo. Personas que llegan buscando oportunidades, familias
que reconstruyen sus vidas, jóvenes que persiguen sueños académicos,
profesionales que aportan su experiencia.
Cada historia de movilidad humana representa una oportunidad de crecimiento
mutuo, un intercambio que puede transformar tanto a quienes llegan como a
quienes reciben.
Sin embargo, sabemos que la simple proximidad física no garantiza la integración.
La verdadera acogida requiere de un trabajo consciente e intencional. Cuando
construimos espacios donde las personas se sienten seguras de compartir sus
experiencias, donde pueden expresar su identidad sin temor al rechazo, donde
encuentran oportunidades reales de participación, estamos creando algo mucho
más valioso que la mera coexistencia: estamos tejiendo comunidades de acogida.
Estos espacios de bienvenida genuina tienen efectos profundos en la salud mental y
el bienestar de toda la comunidad.
La investigación en psicología social nos muestra que la convivencia positiva
reduce significativamente los estresores sociales que afectan tanto a personas
recién llegadas como a poblaciones de acogida.
Cuando eliminamos la incertidumbre sobre la aceptación, cuando generamos
confianza a través del diálogo intercultural, cuando construimos redes de apoyo
mutuo, estamos creando las condiciones para que todas las personas puedan
desarrollar su potencial plenamente.
La acogida no es solo una cuestión de solidaridad; es una inversión inteligente en el
desarrollo comunitario.
Las comunidades que logran integrar exitosamente la diversidad se benefician de
una mayor creatividad, innovación y dinamismo económico. Cuando las personas se
sienten parte de un lugar, y pueden contribuir desde sus fortalezas y experiencias
únicas, cuando encuentran canales para participar en la vida social y económica,
toda la comunidad se enriquece.
Vimos cómo la llegada de personas de diferentes orígenes ha revitalizado barrios,
ha traído nuevas perspectivas a nuestras empresas, ha enriquecido nuestra oferta
gastronómica y cultural, ha fortalecido nuestras instituciones educativas.
Pero también hemos aprendido que estos beneficios no surgen automáticamente:
requieren de políticas públicas intencionales e inclusivas, de espacios de encuentro
intercultural, de programas que faciliten la integración, de actitudes individuales y
colectivas que privilegien la empatía sobre el prejuicio.
La sensibilidad intercultural no se desarrolla en el vacío. Necesita de oportunidades
concretas para el encuentro, de espacios donde las diferencias puedan ser
celebradas en lugar de temidas.
Cuando creamos festivales que incluyen tradiciones de múltiples culturas, cuando
diseñamos programas educativos que valoran la diversidad lingüística, cuando
establecemos servicios públicos que reconocen las necesidades específicas de
diferentes poblaciones, estamos construyendo la infraestructura social que hace
posible la convivencia armónica.
Como Red, hacemos un llamado a sumarse a esta celebración global de la acogida.
No solo durante estos días, sino como una práctica cotidiana de construcción
comunitaria. Porque cuando apostamos por comunidades inclusivas, estamos
apostando por el bienestar de todas las personas que las habitamos.
Causas y azares…
El capitán de la intachable Secretaría de Marina, señalado en el caso de
huachicol fiscal, murió y reportan suicidio. Si quieren que haya transparencia
tienen que entrar peritos independientes que no trabajen para esa institución,
de lo contrario, será otra de las viejas del Prian en Morena.
Es el mes de la prevención del suicidio, y el gobierno aún no puede con ese
sensible problema social.
Hasta la próxima, que todos los destinos tienen un momento en el que se
configuran, como si la vida entera se pudiera cifrar en una escena.
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a propuesta busca armonizar la legislación estatal con criterios de la Suprema Corte y legislaciones de entidades como Aguascalientes, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora.
El Pleno del Congreso del Estado, designó a Adriana Contreras Figueroa y a Juana Bravo Lázaro, como recipiendarias de la Condecoración: “La Mujer Michoacana” 2026.