Cada vez que se publican los resultados del PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), una evaluación coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México vuelve a observar.
09:13 AM 14/09/2026
¿Seremos en la UMSNH una Aduana que Excluye o una Universidad que Transforma Oportunidades?
Por: Guillermo Salas Razo
Cada vez que se publican los resultados del PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), una evaluación coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México vuelve a observar con preocupación sus indicadores educativos.
Y es que el PISA evalúa, principalmente a estudiantes de 15 años, sus competencias en lectura, matemáticas y ciencias, con el propósito de conocer qué tan preparados están para enfrentar situaciones de la vida cotidiana y continuar aprendiendo; además de generar información que permita a los países identificar fortalezas, rezagos y áreas de oportunidad en sus sistemas educativos.
Y pues los resultados publicados apenas el 8 de septiembre de 2026 vuelven a colocar sobre la mesa una realidad que no podemos ignorar; México cayó 7 puntos en matemáticas y 7 en lectura, mientras que ciencias apenas aumentó 4 puntos con respecto a la evaluación anterior.
Por eso creo que debemos ver esos resultados con seriedad, y que sería un error quedarnos únicamente en la cifra, en la comparación internacional o en la búsqueda de responsables; pues detrás de cada resultado hay un joven con una historia, sueños y aspiraciones marcadas por carencias que no eligió.
Y es ahí, donde desde mi perspectiva como académico de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo me detengo para hacer este análisis.
Si bien, el PISA evalúa conocimientos y habilidades de nuestros jóvenes de 15 años, debemos considerar que ellos no pertenecen exclusivamente a la educación básica, sino que son también los estudiantes que mañana llegarán a nuestras instituciones de educación media superior y superior; e incluso que algunos de ellos ya están sentados en nuestras aulas universitarias buscando convertirse en médicos, ingenieros, abogados, científicos, maestros o profesionistas capaces de transformar su entorno.
Por eso, no me parece correcto que desde la UMSNH observemos los resultados y simplemente digamos: “así nos llegan los estudiantes”. Esa expresión, además de injusta, nos libera demasiado pronto de nuestra propia responsabilidad.
Y es que considero que la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo no puede ser ajena a lo que ocurre antes de que un joven llegue a sus aulas.
Desde nuestra Institución tenemos una responsabilidad que va mucho más allá de formar profesionistas. Nuestra función pública también implica contribuir a fortalecer el sistema educativo del estado y abrir caminos para quienes, por las circunstancias de su origen, han tenido menos oportunidades.
“Y ojo, esto no significa bajar la exigencia académica; sino todo lo contrario; pues creo profundamente que la inclusión y la excelencia no son conceptos opuestos”.
Creo firmemente que podemos exigir rigor, pensamiento crítico, capacidad científica y compromiso profesional, al mismo tiempo que construimos mecanismos para que un estudiante con rezagos tenga la oportunidad real de superarlos.
Y es que tal vez necesitamos preguntarnos con mayor honestidad, qué hacemos cuando un joven llega a nuestras aulas con dificultades para comprender un texto, resolver un problema matemático o expresar sus ideas por escrito.
¿Lo etiquetamos como “mal estudiante”? ¿Lo dejamos atrás? ¿O asumimos que también tenemos algo que aportar en su proceso de formación?
Pues sin duda en la UMSN debemos elegir la tercera opción.
Desde nuestros Facultades e Institutos en todo programa educativo podemos impulsar tutorías, cursos de nivelación, acompañamiento académico, vinculación con escuelas de educación básica y media superior, servicio social con verdadero sentido educativo y proyectos en los que nuestros estudiantes Universitarios compartan conocimiento con quienes vienen detrás.
No hablo de asistencialismo o caridad mediática; hablo de Responsabilidad Social Nicolaíta.
Por eso también considero necesario mirar hacia nuestros propios procesos, pues la educación está cambiando y nuestros jóvenes cambian con ella; y es que la inteligencia artificial, las nuevas formas de comunicación y el acceso casi ilimitado a información están modificando la manera en que aprendemos; así que nuestra Universidad no puede permanecer indiferente mientras el mundo cambia alrededor de nuestras aulas.
Pero tampoco podemos confundir tecnología con educación, pues si bien una herramienta puede proporcionar una respuesta en segundos; formar a una persona para comprender, cuestionar, discernir, crear y asumir las consecuencias de sus decisiones requiere mucho más, “requiere Maestros, Instituciones y una Comunidad Educativa Comprometida”.
Por eso, cuando veo los resultados del PISA, más que preocuparme únicamente por el lugar que ocupa México en una tabla, me preocupa pensar en los jóvenes que están quedándose atrás y en las oportunidades que como sociedad estamos dejando pasar.
Como Nicolaíta asumiré que la educación pública no termina en las puertas de la universidad, y nuestra responsabilidad tampoco.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo tiene una historia profundamente vinculada con la sociedad. Esa historia nos obliga a ver más allá de nuestras aulas y de nuestros indicadores; nos invita a participar, a acompañar y a construir soluciones.
No podemos cambiar los resultados del PISA de ayer; pero sí podemos influir en la educación de los jóvenes que mañana estarán frente a nosotros; #Palabra_de_Nicolaíta.
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