La Fresa nos está Advirtiendo algo que No Queremos Escuchar: pero cuando las
reglas cambien
¿Quién Defenderá al Campo Michoacano?
Por: Guillermo Salas Razo
Hay momentos en los que una noticia comercial deja de ser un asunto de
especialistas y se convierte en una preocupación de Estado; y lo que hoy ocurre con la fresa mexicana, particularmente con la producción de Michoacán, es uno de ellos.
Quien conoce el campo sabe que detrás de cada tonelada exportada hay mucho
más que una cifra: existen familias, jornaleros, empleos, inversiones y
comunidades enteras que dependen de una cadena productiva construida durante años.
Pero más allá de ese porcentaje, lo que me inquieta es el precedente que se puede establecer.
Y es que, si mediante esas interpretaciones técnicas o segmentaciones particulares
del mercado pueden modificarse las condiciones comerciales, mañana la discusión podría alcanzar al jitomate, el pimiento, el aguacate o cualquier otro producto estratégico para Michoacán.
Por eso el problema no es solamente comercial; es social, económico y
productivo.
Si consideramos que buena parte de nuestros productores son pequeños y
medianos, podemos darnos cuenta de que no todos tienen capacidad para enfrentar largos procesos jurídicos, absorber mayores costos o soportar periodos prolongados de incertidumbre; por eso creo que no podemos pedirles que compitan globalmente y, al mismo tiempo, dejarlos solos cuando las reglas comienzan a
cambiar.
Pero tampoco creo que Michoacán deba responder desde la victimización.
Y es que nuestro campo no necesita discursos de lástima, necesita estrategia.
También debemos acelerar la diversificación de mercados. Canadá, Europa, Asia y otros destinos tienen que formar parte de una estrategia presente, no de una
promesa futura.
Pero diversificar no significa solamente vender la misma fresa en otro lugar, tenemos que agregar valor.
Y aquí quiero abrir otra discusión que no podemos evadir: no existe competitividad sostenible si quienes hacen posible la producción permanecen en condiciones de vulnerabilidad.
La modernización del campo debe acompañarse de mejores condiciones laborales, capacitación, productividad, uso eficiente del agua, trazabilidad y responsabilidad
ambiental.
Podemos esperar el fallo definitivo y reaccionar cuando el problema ya esté encima de los productores, o podemos comenzar a construir una verdadera política de inteligencia agroalimentaria para Michoacán, que anticipe riesgos comerciales,
diversifique mercados, genere valor agregado y fortalezca las capacidades de nuestros productores; y yo me inclino por la segunda opción.
Como académico y como Nicolaíta, me preocupa profundamente que detrás de las decisiones comerciales internacionales terminemos olvidando a quienes trabajan nuestra tierra, y precisamente por respeto a ellos, no creo que la respuesta sea
solamente indignarnos.
Defender la fresa es defender empleos, comunidades rurales, mercados y nuestra
capacidad productiva.
Y también es demostrar que el campo michoacano no está condenado a ser
proveedor de materias primas ni a depender permanentemente de decisiones
tomadas fuera de nuestro territorio.
La fresa nos coloca una pregunta inevitable:
¿Seguiremos reaccionando ante los problemas del campo o tendremos la visión
para construir, de una vez por todas, una estrategia de largo plazo para nuestro
sector agroalimentario?
Yo creo que estamos en el momento oportuno para hacerlo, pero el momento de hacerlo no es mañana, es ahora. #PalabradeNicolaita
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