Del Tintero a la Transformación Social, CICEEC es una realidad.
01:56 PM 10/08/2026
Palabra de Nicolaita
Del Tintero a la Transformación Social, CICEEC es una realidad.
Por: Guillermo Salas Razo
Hay ideas que durante mucho tiempo viven en el papel. Se escriben, se discuten, se presentan en reuniones, se convierten en proyectos y, algunas veces, terminan guardadas en un cajón.
También hay ideas que, después de mucho trabajo, deciden abandonar el tintero y enfrentarse a la realidad.
Para mí, esa diferencia es fundamental; porque en la academia no basta con tener buenas ideas; tenemos la responsabilidad de convertirlas en acciones que puedan tocar la vida de las personas.
Hoy quiero compartir algo que me produce una enorme satisfacción: el Centro Internacional de Capacitación y Evaluación por Estándares de Competencias (CICEEC) ya es una realidad.
No es una propuesta que estemos imaginando para algún día, ni un proyecto que dependa de una promesa futura; ya estamos evaluando y certificando competencias bajo estándares oficiales de la SEP-CONOCER, y eso, desde mi perspectiva, tiene un significado mucho más profundo de lo que pudiera parecer a primera vista.
¿Por qué?
Porque durante mucho tiempo hemos confundido educación con escolaridad y conocimiento con un documento que acredita que alguien pasó por una institución, pero no necesariamente son lo mismo.
Hay mujeres y hombres que saben hacer las cosas porque llevan años haciéndolas; productores que han aprendido en el campo, técnicos que han construido su experiencia trabajando, empresarios que aprendieron enfrentando problemas reales y trabajadores que dominan una actividad con una solvencia que muchas veces no aparece reflejada en un título.
¿Acaso ese conocimiento vale menos porque no siempre nació dentro de un salón de clases?
Yo creo que no; y justamente ahí encuentro uno de los mayores sentidos del CICEEC: reconocer lo que una persona realmente sabe hacer y darle una posibilidad de demostrarlo, evaluarlo y, cuando corresponda, certificarlo mediante un estándar reconocido oficialmente.
Para mí, certificar una competencia no significa simplemente entregar un documento más, significa reconocer trayectoria, experiencia y capacidad, significa abrir una puerta que quizá durante años permaneció cerrada, significa que una persona puede tener mejores elementos para incorporarse al mercado laboral, fortalecer su actividad productiva, mejorar sus posibilidades de ingreso o simplemente demostrar, con evidencia, aquello que durante mucho tiempo solo podía sostener con la frase: “yo sé hacerlo”.
Y aquí aparece una pregunta que me parece inevitable:
¿De qué sirve todo el rigor académico si ese conocimiento no termina convirtiéndose en bienestar para las personas y en mejores oportunidades para nuestras comunidades?
Esa pregunta me ha acompañado durante mucho tiempo y, de alguna manera, está en el origen de este esfuerzo.
Pero tampoco quiero que nos engañemos, pues haber iniciado las evaluaciones es apenas el principio.
Ahora viene una etapa todavía más importante: consolidar una oferta de capacitación pertinente, seria y vinculada con las necesidades reales de quienes trabajan, producen y buscan nuevas oportunidades.
No quiero ofertar ninguna capacitación que termine únicamente en una constancia; quiero procesos que realmente sirvan, que resuelvan problemas, que desarrollen capacidades y que tengan una utilidad concreta en el trabajo y en la vida productiva.
Esa es la diferencia entre capacitar por cumplir y capacitar para transformar.
Y aquí es donde también aparece una convicción personal: el conocimiento no debe tener fronteras.
La Identidad Nicolaíta me obliga a mirar más allá de nuestro entorno inmediato, pues la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo tiene una historia profundamente ligada al pensamiento crítico, a la libertad y a la responsabilidad social.
Desde esa perspectiva, no puedo conformarme solamente con hacer las cosas bien, tengo que preguntarme constantemente cómo llevarlas más lejos.
Por eso, mientras CICEEC consolida sus operaciones en México, también estaré avanzando en la construcción de alianzas estratégicas que permitan proyectar esta experiencia hacia otros países de Latinoamérica.
Esto me lleva a un debate que considero necesario abrir, particularmente dentro de la UMSNH, ¿Tenemos que seguir pensando que el único camino válido para acreditar el conocimiento es un grado académico, o debemos reconocer también el valor de las competencias que se adquieren a través de la experiencia?
No planteo restarle valor a la formación profesional, todo lo contrario; creo profundamente en la educación superior y en su capacidad para transformar sociedades, pero también creo que debemos dejar de construir muros entre el conocimiento académico y el conocimiento que nace de la práctica.
Ambos pueden encontrarse, complementarse y generar algo mucho más poderoso.
Tal vez este sea uno de los grandes desafíos de la educación en nuestro tiempo: construir instituciones capaces de reconocer no solamente lo que una persona estudió, sino también lo que sabe hacer; no solamente los conocimientos que posee, sino la manera en que puede ponerlos al servicio de los demás.
Si somos capaces de hacerlo, estaremos hablando de algo más que capacitación o certificación; estaremos hablando de movilidad social, de inclusión y, sobre todo, de justicia, #Palabra_de_Nicolaíta.
El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Michoacán manifiesta de manera institucional y respetuosa que las decisiones, posicionamientos y acciones personales de la diputada Xóchitl Gabriela Ruiz González, así como las de sus familiares.
Destacó que la delegación mexicana consiguió 407 medallas: 167 de oro, 125 de plata y 115 de bronce, con lo que México alcanzó su mejor actuación histórica en esta competencia y se consolidó como tricampeón regional.
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