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Warning: getimagesize(fotos/mini/1260.jpg): failed to open stream: No such file or directory in /home2/diariov/public_html/noticia.php on line 23 Lo que vi en la Columbia Británica
VICTORIA, CANADÁ.- Llegué a la Columbia Británica con el ánimo de conocer más del desarrollo que el primer mundo tiene, para sentir y palpar de cerca la modernidad que a través de imágenes y palabras
06:16 PM 14/06/2010
VICTORIA, CANADÁ.- Llegué a la Columbia Británica con el ánimo de conocer más del desarrollo que el primer mundo tiene, para sentir y palpar de cerca la modernidad que a través de imágenes y palabras nos llegan hasta México de este misterioso y lejano lugar.
Volé por Mexicana en uno de sus vuelos directos entre Ciudad de México y Vancouver, después de poco más de 5 horas y media de vuelo vi un gran bosque envolver a una ciudad, vi montañas llenas de coníferas e islas verdes entre el mar poco antes de aterrizar, el contraste entre la salida gris de la Ciudad de México y la llegada verde a la Columbia Británica me dejaron sin palabras, esto era sólo el inicio.
Pasé por la aduana y fui tratado con respecto y dignidad a diferencia de lo que sucede en los Estados Unidos, a pesar que Canadá requiere un visado también, persiste una diferencia en el trato al ser humano y no al presunto terrorista como ocurre con el país que nos divide geográficamente.
Vi una ciudad con techos verdes, donde la conciencia ecológica en las construcciones se ve y no sólo se platica, donde ya pasaron del tema de planear a la tarea de ejecutar, donde la gente es consciente de la convivencia con la naturaleza y por lo mismo promueve su amplio respeto.
Vi una bahía limpia seguida de un parque en medio de la ciudad, el “Stanley Park” por cuyas veredas la gente corría y paseaba en bicicleta, vi gente compartiendo una playa pública sin preocupaciones, vi personas en todo el sentido del término disfrutando de las tardes soleadas y caminando entre los centenarios árboles. Vi un mapache que caminaba junto a la gente, algo cotidiano en este parque y vi decenas de pájaros rondando los “tótems” que representan figuras de los primeros habitantes de América.
Vi un bosque inmenso a unos kilómetros de la ciudad en la reserva “Capilano”, vi un puente colgante sobre un río de aguas limpias y una vereda entre las copas de los árboles, vi una lechuza en la rama de un pino viendo pasar la mañana, tranquila compartiendo su hábitad con los visitantes, sin una jaula de por medio o una amenaza contra su vida. Vi una gran montaña llamada “Grouse”, a través del teleférico que me llevó a más de mil metros sobre el nivel del mar vi el bosque desde arriba, las nubes postradas en las copas de los árboles y la magnificencia de la naturaleza. En la cima vi a un par de osos grizzly resguardados en un trozo de su hábitad, la primera vez que veía a dos osos en casa, en su naturaleza sin la crueldad de un zoológico de por medio, vi la cima de la montaña llena de nieve y las veredas húmedas y con llovizna, me sentí dentro de la naturaleza, un pequeño ser dentro de un complejo mundo que la cotidianeidad de la ciudad nos hace perder.
Vi decenas de islas boscosas, lagos y bahías desde un hidroplano de Harbour Air al despegar de Vancouver, sentí un éxtasis visual el volar lejos de las grandes selvas de asfalto y concreto creadas por el hombre, lejos de sentir intranquilidad por tener lejos la civilización el sentimiento va la inversa, el silencio me invadió y me fue suficiente mirar y seguir mirando al horizonte desde la ventanilla hasta llegar a Victoria, la capital de la Columbia Británica.
Vi desde una pequeña lancha el frío Océano Pacífico de cerca, sentí su impavidez y los dejos de violencia en sus olas, respiré el mar y poco más tarde viví uno de los momentos más emotivos en mi vida, vi a las ballenas, a unos metros de nuestra lancha seis o siete respiraban y se asomaban a la superficie, sus sonidos llenaban el vacío y ahí estábamos, frente a frente, sin un circo o entrenador entre nosotros, sin que tuvieran que hacer un espectáculo instruido por un grupo de profesionales que vulneran su libertad. Me sentí tan pequeño ante la inmensidad del paisaje y del momento, al mismo tiempo como parte de esta naturaleza mística que día con día destruimos y nos tiene sin preocupación. Voltear al horizonte y ver islas llenas de pinos a lo lejos, escuchar la tranquilidad del mar y percibir con todos los sentidos el momento y el lugar resultan una experiencia que pocos sitios en el mundo deben tener. Vi un delfín y pude verme a mi mismo en un plácido sueño en el regreso al puerto, durmiendo con la brisa casi helada del mar tratando de explicarme las sensaciones indescriptibles de ese lugar, de ese momento.
Vi a una marmota que se hizo noticia en los jardines del hotel “The Empress” en Victoria, ahí vive y es ahora uno de los huéspedes más importantes y conocidos de la empresa The Fairmont. En Victoria ví las montañas nevadas a lo lejos, vi el mar y muchos árboles de diferentes colores, ví unos jardines asombrosos llamados “Butchart”.
Vi muchas cosas que me devolvieron la capacidad de asombro, esa que –insisto- la cotidianeidad nos roba, pero sobre todo vi en la Columbia Británica, en las ciudades de Vancouver y Victoria a personas que respetan su entorno y crecen en todos los sentidos con responsabilidad, una amplia visión del ecoturismo que no necesitan incluir en sus “slogans”, un profundo respeto por la naturaleza y una convivencia envidiable, viví una experiencia memorable que vale la pena vivir, un país como Canadá, con una provincia como lo es la Columbia Británica y un par de ciudades Vancouver y Victoria que convierten un viaje en una forma distinta de percibir la vida en lo sucesivo. Eso es parte de lo que vi en un pequeño rincón al suroeste de Canadá.
JOSÉ ANTONIO LÓPEZ SOSA
www.perspectivaradio.com.mx
lopez.sosa@mexico.com
La Comisión de Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente, sometió a consideración del Pleno Legislativo el Dictamen elaborado sobre la propuesta hecha por la diputada Giulianna Bugarini Torres.
El Congreso del Estado, aprobó por unanimidad, diversas reformas a la Ley de Salud del Estado de Michoacán de Ocampo, a fin de incidir en la protección de la salud materno-infantil.
Con la reforma se creará un padrón estatal de establecimientos, para mejorar la coordinación entre las autoridades encargadas de supervisar estos espacios.