Todos tenemos creencias y es normal que las tengamos: son recursos de fuerza moral y puntos de apoyo sin los cuales nos sentiríamos débiles, vulnerables, incompletos.
07:13 PM 27/10/2025
Por José Juan Marín González
Morelia, Mich./ Todos tenemos creencias y es normal que las tengamos: son recursos de fuerza moral y puntos de apoyo sin los cuales nos sentiríamos débiles, vulnerables, incompletos.
Existen creencias para casi todo: teológicas, religiosas, históricas, antropológicas, sociológicas, filosóficas, ideológicas y políticas.
Las creencias sirven para tres cosas: para construir una ilusión de certeza ante lo que ignoramos o desconocemos; para forjar un mundo ideal frente a lo incómodo de la realidad o los desajustes del mundo; finalmente, para brindarnos la sensación de cierta seguridad y calma interior, ante un clima cultural que evapora los valores absolutos y tiende a despersonalizar al individuo.
Es importante tener creencias, pero es más importante tener cabal conciencia de aquello en lo que se cree, por dos sencillas razones:
La primera a veces la creencia y la razón no van de la mano y, lo que es más relevante aún; está segunda, la fuerza de las creencias es con frecuencia independiente de su verdad.
Es decir, puede ser que quien crea en algo o en alguien, no necesariamente esté en una posición razonable, en lo justo y lo correcto.
También, puede ser que una creencia forje un camino de errores y una vida de equivocaciones, como atestigua la historia.
A este respecto, conviene decir que las creencias más peligrosas que registra la historia, son la de carácter ideológico y político, porque en ellas se ha renunciado a razonar y a pensar.
El filósofo Ortega y Gasset distinguió a tiempo entre ideas y creencias, porque, como bien lo explicó el mismo: “las ideas se tienen, y en las creencias se está”.
Por esto, conviene tener muy claro que una creencia puede amortiguar el peso de una crisis, pero jamás podrá resolverla.
La iniciativa, presentada por la parlamentaria María Guadalupe Ramírez Velázquez durante el Primer Parlamento con Perspectiva de Discapacidad, garantiza el acceso a la Lengua de Señas Mexicana desde la detección de la pérdida auditiva.
Carlos Torres Piña recorrió distintas regiones de Michoacán para dialogar con el pueblo, reunirse con sectores productivos y sociales, encabezar asambleas informativas y fortalecer la defensa de la transformación y la soberanía nacional.