Si uno tuviera que caricaturizar los vicios de Estados Unidos, desde la grandilocuencia hasta el narcisismo, el individualismo despiadado y el machismo tóxico, obtendría a alguien que se parece muchísimo a Trump.
06:38 PM 21/07/2025
Por José Juan Marín
Morelia, Mich./ Como muchos han señalado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encarna los peores rasgos estadounidenses. Si uno tuviera que caricaturizar los vicios de Estados Unidos, desde la grandilocuencia hasta el narcisismo, el individualismo despiadado y el machismo tóxico, obtendría a alguien que se parece muchísimo a Trump.
Como en El retrato de Dorian Gray del dramaturgo irlandés Oscar Wilde , Trump es solo un reflejo del alma misma de Estados Unidos.
Oscar Wilde utilizó a su protagonista para comentar sobre la alta sociedad inglesa de finales del siglo XIX. Si bien Dorian Gray representa un ejemplo extremo del placer y la indolencia de la aristocracia adinerada, Wilde sin duda pretendía que sus contemporáneos se vieran reflejados en las páginas de su novela. La buena literatura, como todo buen arte, debería impulsarnos a reflexionar críticamente sobre nuestro mundo y nuestro lugar en él.
En cierto sentido, Estados Unidos tiene hoy a un Trump, una imagen impactante de sus propios excesos y divisiones. Y a veces un sistema necesita una conmoción para corregirse.
Aunque se hayan visto en los tiempos de gobierno de Trump, los problemas más acuciantes de Estados Unidos como la profundización de las divisiones en todo, desde los ingresos y la riqueza hasta las opiniones políticas, los horrores que enfrentan los desesperados inmigrantes y una Corte Suprema absurdamente partidista.
Al igual que Dorian Gray, Estados Unidos debe reflexionar sobre su propia alma.
La imagen solo reveló la oscuridad del alma del propio Gray, del mismo modo que Trump deja al descubierto la oscuridad del alma de Estados Unidos y del alma de muchas otras naciones.
Durante la asamblea con habitantes de las colonias del norte y norponiente de Uruapan, recordó que esta zona participó activamente en el movimiento democrático de 1986.
El promotor del movimiento para recuperar la Grandeza de Michoacán, Octavio Ocampo, afirmó que la recuperación del estado debe construirse desde las regiones y de la mano de quienes generan riqueza todos los días.
Durante la asamblea, integrantes de los pueblos originarios reconocieron en Torres Piña a uno de los suyos, por su cercanía, su conocimiento sobre las comunidades y el acompañamiento que les ha brindado desde sus distintas encomiendas.