La primera conclusión de toda esta ruta de análisis acerca del cambio cultural en el gobierno de la Cuarta Transformación, es que la nueva cultura se circunscribe en el sistema actual del capitalismo.
12:10 PM 16/09/2023
Por el Prof. Juan Pérez Medina.
La primera conclusión de toda esta ruta de análisis acerca del cambio cultural en el gobierno de la Cuarta Transformación, es que la nueva cultura se circunscribe en el
sistema actual del capitalismo, pero intentando abandonar el modelo neoliberal y sustituyendo éste por el viejo modelo bienestarista que se desarrolló en el siglo XX, en
donde existe la idea de que sin testerear el actual modelo de acumulación, existan una
serie de medidas que garanticen niveles básicos de renta para todos, siendo el estado quien debe garantizarlo interviniendo desde el gobierno a partir de establecer políticas redistributivas que aminoren la pobreza y atemperen la desigualdad que genera el
sistema capitalista. De ahí la creación de la secretaría del bienestar y sus programas
sociales y el aumento constante a los salarios mínimos.
La segunda conclusión es que, junto con esta manera de reorganizar el estado, se planteó una nueva ética de gobierno a manera, incluso, de un listado de principios torales que, de tanto repetirse, se volvieron hasta chascarrillo, me refiero a las tres máximas de “no mentir”, “no robar” y “no traicionar”, que se volvieron pilares de la Cuarta
Transformación en la voz de nuestro presidente. Estos tres principios o valores del gobierno actual se plantean como las características básicas de la conducta, primero, de
los funcionarios que integran el gobierno, segundo, de los integrantes y simpatizantes del
Movimiento de la Cuarta Transformación y, tercero, de la sociedad en general. Se trata
de la generación de una nueva conducta social contrapuesta a la que se construyó y recreó
en el periodo neoliberal, que marque el inicio de una moral social que abandone la corrupción como forma de trascender, tanto en lo personal o como parte de un grupo o
clase y la idea de vivir con los excesos, tomando como punto de partida la austeridad en
todos los noveles del gobierno.
Junto con estos tres principios hay que colocar tanto la Cartilla moral, como la Guía Ética para la transformación de México que, a decir verdad, se perdieron en las casas de los ocho y medio millones de adultos mayores que la recibieron y el alcance de sus objetivos
también se perdieron. A casi cuatro años de su emisión, ya nadie se acuerda de estos textos
y sus principios y valores que pretendían promover.
Uno de los aparatos ideológicos del estado según Louis Althusser, es la educación que, junto con los medios de información y la iglesia forman una triada que por siglos a servido
a los gobiernos despóticos y conservadores para mantenerse en el poder o para derrocar gobiernos progresistas. En el caso de los medios de información, Joseph Goebbels, el vocero del gobierno de Adolfo Hitler, mencionaba con mucho de razón que “Si repites
una mentira con suficiente frecuencia, la gente la creerá e incluso tú mismo llegarás a
creerla” y a eso se han dedicado los principales medios de información en lo que va de este gobierno. A partir de la década de los años ochenta, los neoliberales desarrollaron un
discurso ideológico que permeó en el comportamiento de las personas privilegiando lo individual por sobre lo colectivo y la competencia permanente para el éxito personal, en donde todo es válido, sobre todo lo moralmente vergonzante.
Este discurso justificó el éxito alcanzado por medio del hurto, la barbarie y la mentira y
precisamente, la Cuarta Transformación se planteó ir contra esta cultura de la incultura
e, insisto, la barbarie. Pero en el terreno de los medios, el control aún está en los neoliberales y su discurso se recrea cotidianamente con éxito, pues necesita promover el
consumismo desenfrenado.
De acuerdo con los primeros reportes, un elemento de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), adscrito al arma blindada, habría intentado abandonar las instalaciones portando su arma de cargo.
Remarcó que su propuesta busca establecer límites precisos a la remisión de vehículos al depósito, prohibiendo que los reglamentos estatales y municipales operen al margen de la norma general y dejando atrás un sistema permisivo con los abusos.